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jueves, 3 de diciembre de 2009

El cuerpo hipotético

"Yo estaba descansando
de grandes soledades

en una tarde dulce
que parecía casi
tan tierna como un pecho.
Sobre mi, ¡qué cariño
vertían, entendiéndolo
todo, las mansas sombras,
los rebrillos del agua,
los trinos, en lo alto!
¡Y de pronto la tarde
se acordó de sí misma
y me quitó su amparo!
¡Qué extática, mirándose!
en su propia belleza,
se desprendió de aquel
pobre contacto humano
que era yo, y me dejó
también ella, olvidado!
El cielo se marchó
gozoso, a grandes saltos,
azules, grises, rosas-,
a alguna misteriosa
cita con otro cielo
en la que le esperaba
algo más que la pena
de estos ojos de hombre
que le estaban mirando.
La lámina del lago
negándome mi estampa
me dejó abandonado
a este cuerpo hipotético,
sin la gran fe de vida
que da el agua serena
al que no está seguro
de si vive y la mira.
Todo se fue. Los píos
más claros de los pájaros
ya no los comprendía.
Implacable, la tarde
me estaba devolviendo
lo que fingió quitarme
antes: mi soledad.
Y entre reflejos, vientos,
cánticos y arreboles,
se marchó hacia sus fiestas,
transcelestes, divinas,
salvada ya de aquella
tentanción de un instante
de compartir la pena
que un mortal le llevaba.
Aún volvió la cabeza;
Y me dijo, al marcharme,
que yo era sólo un hombre
que buscara a los míos.
Y empecé cuesta arriba,
despacio, mi retorno
al triste techo oscuro
de mí mismo; a mi alma
El aire parecía
un inmenso abandono. "
"La falsa compañera" de Pedro Salinas.
No tengo especial predilección por la poesía, como a todo el mundo algunos poemas me dicen más que otros. Éste de Salinas lo tengo entre mis preferidos desde que lo leí. Quizás puse interés en comprenderlo porque a mí "la tarde" siempre me trajo de cabeza. Me cuesta remontarla, de las veinticuatro horas del día eliminaría las intermedias de cuatro a seis. Como en el chiste del tren: "...se asegura que los daños graves en accidentes de tren siempre ocurren en el vagón de cola... eliminemos el vagón de cola". Hoy todavía no acabo de entender, y sé que algún día lo haré, qué pasa con eso. Por ahora sólo tengo la intuición y Salinas pone la metáfora. Quizás no haga falta más explicaciones que las metafóricas, es el lenguaje que nos conviene a los humanos.
Hay consideraciones psicoanalíticas de este poema que le atribuyen los estados de dolor y desolación que supone el abandono de la madre para un niño "me quitó su amparo"(madre y naturaleza) para enfrentar el mundo "que yo era solo un hombre, que buscara a los míos" . Un círculo sin fin, soledad-júbilo-soledad, vicioso y sin embargo gozoso, preñado de venturosa esperanza de reencontrar lo perdido. Me parece una bellísima forma de describirlo. Esdedesear.