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domingo, 13 de septiembre de 2015

Apreciación estética: gozar y estudiar.

"Ahora, más que gozar, estudio" Goethe
"Ahora, al mismo tiempo,estudio y gozo" H.R. Jauss y yo.

Actualmente estudio:
"ESTÉTICA. La cuestíón del arte." Elena Oliveras, libro de reelaboración de sus clases dictadas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires durante los años 1997-2004, del que extraigo este interesante texto:

...Hoy diríamos, con Guido Ballo, "que la apreciación estética requiere de un occio crítico". En "Occio crítico", él describe distintas reacciones frente a las obras de arte, pero no incluye la reacción frente a la obra conceptual, puesto que el libro publicado en 1966, coincide con la aparición de la tendencia. Hoy el ojo crítico requeriría de mayor formación teórica para la mayor exigencia de este tipo de obras.

Ballo produce un desplazamiento sinecdótico; transforma a los receptores en "ojos" y así distingue entre un ojo crítico, un ojo común, un ojo snob y un ojo absolutista. El ojo común es que se guía por la costumbre, por lo que ve en reproducciones de almanaque, por lo convencional, lo tradicional. Le importa identificar el motivo, sentir la belleza (de orígen neoclásica), advertir la verosimilitud, el efecto patético, la habilidad manual. Es el ojo del gran público, del que dice no entender de pintura, poesía o música pero, apenas entra en confianza, defiende con obstinación su punto de vista. Es un ojo dogmático, que gusta de la imitación y que se siente engañado y tomado en broma cuando se enfrenta a las novedades del arte.

 Compara el crítico italiano al ojo común con el de un hombre que vive en un valle y, aunque existen otros lugares, restringe todo el mundo a ese lugar, olvida e ignora que fuera de él se hablan lenguas diversas. Los comentarios del ojo común, de acuerdo con el registro que Ballo llevó a cabo en museos, serían de este tenor; "Mi hijo lo hace mejor", "Se parece a una postal" "parece de carne" "el arte es divino" "la naturaleza es la única maestra del arte" "cuando se es genio no se necesitan maestros" "Caravaggio es el pintor maldito" "Rafael, el pintor de la belleza sublime" "Leonardo, genio universal""Modigliani, el pintor de cuellos largos", "Van Gogh, el pintor de la locura", "Digámoslo claro: Hitler estuvo equivocado, pero hizo muy bien en condenar a todos esos horrores que querían ser artísticos"...

¿En qué grupo social se encuentra el ojo común? Segun Ballo, en la pequeña y rica burguesía y también entre operarios, empleados y todo tipo de profesionales, médicos, abogados, ingenieros, profesores, filósofos, teóricos y críticos que han quedado pegados a viejos prejuicios. Recuerda el caso de Benedetto Croce, quién sostuvo que la obra de Cézanne era una aberración. Su ojo ni siquiera era absolutista, sino simplemente común, habituado aún al naturalismo de la vieja escuela napolitana, acota Ballo.

Otro ojo adverso es el que Ballo llama orecchiante (de orecchia=oreja) Es el que habla de oído, (como el que aprende música sin conocer las reglas) Se le pega lo que se hace en el momento, cual si fuera una canción pegadiza:
           defiende lo que en su momento está en la cresta de la ola, lo que está de moda, y que pronto                juzgará con el máximo desprecio cuando pase de moda (OC pag. 84)

   El ojo orecchiante es snob, sigue la moda y opina de arte como si realmente supiera. Puede hablar de todo, de arte de vanguardia, de música electrónica, de cine "raro". Es como un actor que recita sin mucho convencimiento. No lee ni estudia en serio porque no siente verdadero amor por el arte ni tiene base cultural, aunque cree ser un iniciado y pertenecer a una élite. Si le hacemos alguna pregunta en profundidad (que él evitará hábilmente) nos daremos cuenta que es todo "maquillaje cultural"(OC,p.85). Por lo general, ese ojo snob proviene de la pequeña burguesía. Su sentimiento de inferioridad (que adopta un aire de suficiencia del que carece, por lo general el ojo común) se formó, dice Ballo, "en una infancia carenciada, entre cosas banales, con una aspiración continua y secreta de éxito mundano..." (OC, p.84)

Describe luego Ballo al ojo absolutista. No se trata esa vez de un tipo patológico con complejos sino de un observador polémico que niega todo lo que no entre en su campo de visión. O todo o nada. Gran arte o gran idiotez. Es el ojo que apunta en una sola dirección, por lo cual resulta imposible dialogar con él. Puede encontrarse entre los artistas, para quienes opinar de arte resulta casi un acto de fe. Si son abstractos, gustarán de lo abstracto, si son figurativos, de lo figurativo. Aunque no sería lo deseable se encuentra a veces también entre los críticos. 

El ojo que mejor puede apreciar el arte es el ojo crítico. Semejante al ojo clínico del médico, es capaz de detectar en la obra síntomas de su tiempo. Descubre que la imitación del modelo es sólo "uno de tantos puntos de vista" (OC, p.84) y observa que si bien la universalidad del arte es absoluta, las raíces son siempre particulares. Dependen éstas de la atmósfera de cada época, de un grado particular de civilización y de la personalidad concreta del artista. 
      Requiere conocimiento histórico del ambiente y de la cultura en la que el artista y la obra se han         desarrollado ... un proceso que no es fácil, en cuanto está abierto a todo (OC, p.84)

El ojo crítico es un ojo formado. La dificultad está en que no existen reglas para quien quiera formarse; por eso, además de conocimiento, hacen falta intuición, superacion de preconceptos, oportuna puesta en foco del ojo, variación del ángulo de visión para encontrar el más adecuado. La verdadera crítica es,, por lo tanto, conquista" (OC, p.4)"  Esdedesear