lunes, 23 de septiembre de 2013

Varios franceses





Francia instruye a sus alumnos en los 15 “mandamientos” del laicismo

Una declaración de derechos y deberes cuelga en el tablón de los centros públicos


Según informa El País, Hollande está implicado en ciertas reformas en el sistema educativo que incluyen esta instrucción. Cosa más obvia, digo yo. ¿Que pasa aqui? La libertad de conciencia en un estado no confesional es lo mínimo, incluye y asegura el respeto a los valores religiosos, cosa que no ocurre al revés. Debería ser promovida como el mayor de los bienes y cultivada, no dejada a la buena de dios.Envidia me dan.


"Un pliegue es un interior hecho de exterior. Plegamos el exterior en la relación que mantenemos con nosotros mismos, cuando aceptamos o rechazamos, elegimos o combinamos modos diferentes de acción. Es así como conducimos nuestra conducta y somos artífices de esa conducción. Es en eso en lo que se sustancia la tan manoseada idea de libertad: en el margen,  fundador de sometimiento o de novedad,  de aceptar o rechazar, al que no cabe renunciar y del que no nos pueden desposeer ...
O habilitamos un pliegue para la vida o quedamos convertidos en un puro exterior, aplastados bajo el poder."  "El Pliegue"  Por Gilles Deleuze.

Leo este fragmento de otro francés, en este caso filósofo. Esta noción de pliegue me fascina. En la difícil relación con los otros seres humanos, que no deja de ser la difícil relación con nosotros mismos, o nos quedamos o nos pasamos, bien dejándonos aplastar por la marea de las convenciones sociales con sus exigencias y su comercio afectivo, o nos tiramos al monte a emboscarnos huyendo de los malestares propios y ajenos. Pero!nanay!, ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio, dice el poeta, por eso este "pliegue" parece ofrecernos una solucíón intermedia, virtuosa y aristotélica. Habilitemos su poquito de exterior para aceptar todo lo que con gusto deseamos compartir  y pleguémonos valientemente rechazando aquello que nos impida ser libres y  "artífices de nuestra conducta".

Finalmente Houellebecq no me pareció nada del otro mundo. "El mapa y el territorio", libro que con tanto interés estaba leyendo y por el que fue premiado con el Goncourt, me pareció, no diré que tedioso, que exageraría, simplemente soso y superficial; algún comentario leí sobre que este autor carecía de la fina ironía inglesa y, para novelar una crítica de cualquier aspecto de la sociedad, que en este caso es el mundillo del arte contemporáneo con sus peculiares características especulativas, la ironía parece imprescindible. Uno espera recibir algo así como un mensaje velado con el que hubiera hecho cómplice al lector deseoso de identificaciones, máxime si el autor viene precedido de fama de díscolo y provocador. No debería decir nada más pues desconozco el resto de su obra, pero este no va a ser el libro que me enganche al "profeta de la decadencia" (uff, todo tan posmoderno), y como sus argumentos nada nuevo me dijeron, seguiré con mi antigua herramienta de evaluación de criterios, la que H.C.Andersen nos brinda en "El traje nuevo del emperador": no tiene por qué ser verdad aquello que todos dicen que es verdad. Eso es lo que yo pienso con el discutido valor de algunas expresiones del arte, incluyendo a Houellebecq.

Mejor suerte corrí con la película "Dans la maison", también francesa aunque con guión basado en la obra del autor español  Juan Mayorga, quien quizás debería llevarse gran parte de los méritos pues la idea que sostiene el guión es lo que la hace mantener el interés y la atención de principio a fin. El fin justificando a los medios.¿Lo está más cuando persigues la belleza que el comercio o la fama?  No hablaré de ella, por si alguien no la vió todavía, sólo la recomendaré. Se pasa muy buen rato viéndola y otro buen rato pensándola. Esdedesear


P.D. Como va de franceses, una pregunta, es cierto que sus servicios meteorológico pronosticaron un mal verano en España, o fué un rumor maledicente?