miércoles, 16 de febrero de 2011

Revoloteos anárquicos

Estoy, espero que transitoriamente, impedida para publicar algo que sea pelín extenso. Así que he decidido, tal como expresa Philip Roth en ese fragmento que ilustra mi blog, con el que identifico mis datos personales, dedicarme a "revoloteos de anarquía emocional".
Empiezo por transcribiros este artículo de Gómez Pin, permitiéndome una odiosa frase "esto ya lo decía yo". Eradedesear que si, pretendidamente, había que hacer reformas-ataques-disculpas a las clases trabajadoras, al menos Zapatero se hubiera apeado de ese tren.


Extraído de El Boomerang


El lenguaje de Wolfang Schäuble
Me refería en la pasada columna a la actitud, crítica pero finamente resignada, de los legisladores americanos frente a las agencias de notación como Standard and Poor y Moody's Investors Services , pero podría haberme referido a algo que a los españoles nos toca directamente:
El día mismo en que la plana mayor del gobierno alemán visitaba España, el ministro Federal de finanzas, Wolfgang Schaübe, publicaba en Le Monde un artículo en el que anunciaba que los estados desobedientes de la zona euro iban a "ser obligados (sic) a seguir una política presupuestaria y financiera responsable[...]No toleraremos (resic) que por una mala política minen su propia capacidad competitiva".
El señor Schaüble no recurre siquiera al lenguaje diplomático: tanto el "pobre"Portugal, como el "rico" (pero poderoso) Luxemburgo deberán- es un ejemplo- renunciar a que los salarios (mínimos incluidos) sigan el ritmo de la inflación. Si publicamente Schaüble habla de obligación y no tolerancia, ¿qué le habrá dicho en privado a su colega española? y sobre todo ¿qué le habrá dicho su jefa al presidente Zapatero? En cualquier caso nuestro presidente debe saber que la prolongación de la edad de jubilación o la supresión de los 420 euros constituyen sus reformas. El quizás no estaba en condiciones de evitarlas, pero si estaba en condiciones de decidir que no sería el instrumento de las mismas. A diferencia de todas las demás cosas del mundo, los seres de palabra no estamos exhaustivamente determinados. Si los políticos dejarán de hacer sólo lo que está mandado, de inmediato la idea de libertad tendría concreción social.
[Publicado el 11/2/2011 a las 09:00