viernes, 20 de agosto de 2010

Apostemos a nuestros partidos



Hernando Sierra

Con el argumento de que los “partidos del sistema” han sido invadidos por oportunistas y sinvergüenzas, que los han corrompido, muchos corren ahora tras la formación de nuevas franquicias y proyectos políticos con “vocación moralizante”. Sin embargo, tal como los hombres nos han decepcionado, de manera individual, las organizaciones también.¿Qué era el PRD en sus años de fundación y subsiguientes? "El partido del pueblo y de la esperanza nacional". A su llegada al país y durante un tiempo después, siguió siéndolo. Con ese partido, un hombre, Juan Bosch, intentó un proyecto de Nación que muchos dominicanos, aún hoy, reconocen como el más sincero que se haya conocido después de la Independencia y la Restauración.

Todos sabemos lo que ocurrió entonces. Sin embargo, más adelante, cuando ese partido llegó al poder en 1978 -ya sin Juan Bosch- olvidó completamente su propuesta original: ni sombras de lo que antes fuera.Pero recordemos que antes, al comprender Bosch la degradación moral en la que había caído el PRD, se apartó y fundó un segundo proyecto, con mística diferente y círculos de estudio incluídos, del cual, en el 1991, también renunció ( los peledeístas no recuerdan esto, algunos hasta lo niegan), argumentando razones más o menos similares a las que lo llevaron a abandonar el PRD en el 1973: el partido había sido tomado por oportunistas. "Los de siempre", diríamos algunos.

Si se mira más atrás, veremos que a raíz de la Independencia Nacional la presidencia de la República acabó en manos de Santana, mientras Duarte terminó muriendo pobre y tuberculoso en el exilio, y Sánchez asesinado en San Juan, etiquetado de traidor. También veremos que algunos de los independentistas fueron partidarios de la anexión a España, y que del partido de Luperón y los restauradores, surgió Lilís. El problema, entonces, es que los individuos nos dejamos quitar los espacios. Nos dejamos arrancar las organizaciones.

De ahí es que, a raíz de la invitación que me hiciera un amigo a participar en la formación de un nuevo proyecto político para “adecentar la Nación”, argumentando que “los partidos del sistema están podridos”, se me ocurre preguntar: ¿nos pasaremos la vida formando partidos, para que luego vengan "los de siempre" a tomarlos para ellos y hacer con nuestro esfuerzo lo que les dé la gana? ¿Qué nos garantiza que el próximo partido que formemos no será tomado por "los de siempre"? Porque, si bien se mira¿de dónde sacaremos gente para sumarlos a nuestros proyectos y hacerlos viables? ¿No es de esos mismos partidos contaminados y corruptos? ¿O no tendremos que usar la misma “materia prima” de donde han salido los militantes y oportunistas que ahora ocupan las posiciones principales en los partidos que antes formamos?

Me parece mucho más fácil vender una marca establecida, que arrear en la construcción de un nuevo producto, y más en una situación como la actual,donde nadie puede negar que nuestros grandes partidos, vulgarmente corrompidos, como muy bien señalan muchos, mantienen una gran fortaleza en la sociedad.

Recuerden, hermanos, que Jesús no construyó un Templo nuevo, sino que, látigo en manos, sacó del que ya existía a los mercaderes y ladrones que lohabían tomado.