Lo que el viento se llevó (2): La televisión.


El vendaval de estos días pasados fué bastante impresionante, todos hemos sufrido alguna consecuencia (algún familiar mío por ejemplo vió como le destrozaba su querida casa que quedó como vemos en la foto), peor, terriblemente peor, ha sido para las personas que perdieron a sus seres queridos. Otras pérdidas materiales agravan la situación de crisis económica, tanto para las familias como para las instituciones oficiales, cuyos presupuestos lo son de todos nosotros.
Desde hace años, desde que vivimos en democracia, viene siendo costumbre que una de las primeras reacciones que los medios de comunicación buscan para sus noticieros sea la de los vecinos de las zonas afectadas por algún desastre de este tipo, así cuando no son riadas, son nevadas, son tormentas, terremotos, olas de calor, etc. Las hay de todo tipo, abundan todavía las que manifiestan conformismo resignado con lo que parece inevitable, el destino inexorable de una naturaleza que no atiende a las distintas formas en que el hombre, en uso de su libertad, quiera materializar su existencia. Digamos que no es conveniente para esto urbanizar donde no se debe, construir deficientemente, viajar cuando no es imprescindible. Y además no aprender de los errores y prever nuevos acontecimientos de este tipo, planificando responsablemente tanto las acciones para pedir explicaciones a quien se deban pedir como tomando medidas personales para evitar nuevas consecuencias.
Pero, jaleadas por esos mismos medios que buscan sobre todo reacciones airadas, cabreadas e inquisidoras, cada vez hay más manifestaciones de protestas que reclaman al maestro armero, en este caso papá estado por indeseados y crispantes malestares. Hay uno que me produjo extrañeza y compasión al mismo tiempo. Una mujer de un pueblo de Galicia, no recuerdo cuál, contestaba ante el micrófono que estaba indignada por lo ocurrido, tamaña "desfeita" les había obligado a su familia y a ella misma a permanecer todo el día escuchando la radio puesto que no sabían qué hacer. El problema era que al no haber "luz" no había "televisión". Me recordó a otro personaje que con otro corte de la energía eléctrica , esta vez en Coruña, él y su familia tuvieron que salir al portal gran parte de la noche porque "¿qué íbamos a hacer sino teníamos ni televisión?
Pero la extrañeza y la compasión han dejado paso al análisis y este tema de la "tele" creo que es importante, seguiré hablando dentro de unos días. Porque esdedesear.